viernes, 27 de diciembre de 2013

La Prisión Viva

Siempre se esforzaron por hacerme creer que yo era un pecador por buscar la muerte. Evidentemente ellos no estaban en mi lugar. Morir… ¿Qué significa?
Son los años vividos enterrados, son los pasos en el agua y los ojos en el vino. Nuestra sombra se une a la luz. Años y años, siglos sin poder morir.
Han pasado arduos pesares sobre mis hombros y Dios no ha de liberarme. Cada vez que muero vuelvo a encontrar mi cabeza en mis hombros y mis manos llenas de sangre. Escapar de esta prisión es… Veo los barrotes de mi celda, no los puedo tocar. Veo la luz de fuera, y camino por las rocas bajo una sombra gris de las nubes que sonríen derramando sangre sobre el cielo. Se ríen de mí. No puedo escapar de esta cárcel. Es negra y podrida, añejada entre la oscuridad. Nadie vive, solo gritos de niños olvidados. Yo soy el único niño aquí, se olvidaron de mí en este parque del terror.
Camino sin miedo a la muerte, camino buscando la muerte. Ya todos murieron, soy el último: el que no puede morir. De nada sirve sonreír, no hay nadie que vea mi sonrisa. No se puede ser feliz estando solo. Pero sigo apretando con fuerza mi puño. Sigo secando con fuerzas mis lágrimas. Se me ha negado el descanso.
Querido amigo, te conocí hace trescientos doce años… Si puedes verme desde el lugar que está más arriba ¿por qué no vienes a buscarme? Querido amigo tú sabes que no era consciente de lo que quería y de lo que pedía. Ahora a ella la perdí. Querida mía dime si al menos sonreír en medio de esta tortura hará que me mires tiernamente y envíes ayuda desde el otro mundo. En el purgatorio existen esperanzas, pero en la tierra no las hay, porque no puedo entrar siquiera al purgatorio.

No existen en estas arenas tristes mojadas por la sangre seca, el bien o el mal. No puedo hacer ninguna de los dos, o quizás se han mezclado como nunca se pudo antes, como agua y aceite, como hueso y carne. Ya nada es blanco o negro, vivo en un infierno gris atonal del que no puedo escapar… Ya estoy harto de llorar, ya estoy harto del porqué.

Recuerdos pueden armarme una vida falsa, donde te veo en la estación, en 1896 con las maletas, cuando te conocí. Tu sonrisa sigue viva en mi alma. Son las estrellas que aún brillan y el sol que todavía sale.
Pero que son tantos recuerdos si están empañados de realidad, oscura, como un túnel, como un carrusel escalofriante donde los ojos se desorbitan en la sombra y la sangre ahoga mi boca hasta separar los huesos de mi alma. Me aferro fuerte a la muerte pero no puedo morir. Largo camino gris sin peso ni sonido, eco entre las nubes color plata arruinada sin poder mirar el océano me siento desmayar, pierdo el pulso, es quizás… esto… mi boca ya no se mueve y mis ojos pesan mientras el ritmo se hace mas… y mas…… y mas……… lento.
Gracias.
José M. Gassull