miércoles, 16 de julio de 2014

Lago Escondido (Susurro)

Son las cinco de la mañana y la obscuridad de este lago me hunde en una profunda calma. El aire está bien frío pero no corre ni una briza, y el agua del lago no se mueve ni un poco; parece un espejo negro. Es un espejo negro que refleja algunas pequeñas estrellas brillantes, quizás en realidad el lago esté cubierto con una gran tela oscura y quizás, se me ocurre, que debajo de esta tela haya un agua luminosa, y lo que yo pienso que son estrellas reflejadas sean en realidad pequeños agujeritos en la gran tela negra que dejan escapar la luz que está debajo, de modo que se reflejan en el espejo que está en el cielo. ¡Eso es! La luz del lago traspasa por agujeritos la tela negra que cubre el agua y se refleja en el cielo negro, así se forman las estrellas.
Pero tengo frío, las estrellas en espejos no me sirven. Tengo que encontrar algo más. Debería dejar de escribir y ponerme a buscar alguna forma de salir de aquí, pero por algún motivo estoy muy a gusto escribiendo en la oscuridad, aunque tengo que hacer un gran esfuerzo para ver mis palabras en la hoja. Mis ojos están abiertos al máximo.
Mis pies descalzos tocan la hierba totalmente oscura y fría. Mi garganta se congela al respirar. Me siento tranquilo, incluso puedo escuchar una flauta a lo lejos, una melodía melancólica y secreta como este lago, que cuenta la historia de una vida interminable. Cuenta la historia de una canción que nunca fue pronunciada. Pero todo está bien. La flauta sopla entre los árboles y sus notas son heladas y profundas a la vez que agudas.
Si existiera el fuego frío, entonces sería como el sonido de esta melodía. No creo estar equivocado, algún sátiro, o duendo, o elfo, debe estar recordando a su perdida amada. Pero sin duda es algún ser oscuro y nocturno. Empiezo a dudar de si estoy realmente seguro. Está cantando acerca de una máquina de la felicidad.
Empiezo a tener miedo, puedo imaginar los cuernos de aquel ser con su flauta negra. Está haciendo a las estrellas danzar en el agua. El viento empieza a moverse y va meciendo mi cabello junto con las hojas que crujen. Está acercándose a mí. Pero no quiero huir. Este lugar es tan hermoso. ¿Qué sucede? Las estrellas desaparecen, y se cierran los agujeritos de la tela negra del lago. ¡El viento es fuertísimo! Ya no puedo oír la flauta del fauno. Voy a correr. ¡Un momento! No puedo ver hacia donde voy. ¡No puedo ver nada!
Corro en cualquier dirección, entre los árboles. Quiero alejarme de ese infernal sonido, pero ni siquiera se de donde proviene. Tropiezo.
Caigo sobre unas duras raíces y el viento se detiene. Puedo ver su cara, muy pálida y mortal. Sus cuernos. El viento deja que la flauta siga sonando hacia mí. La canción de la vida que nunca termina. Me desea a mí. Este es el final.
Si tan solo el mal no se cubriera de cosas bellas.



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